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Siempre que vuelves a casa...

Emilio Cano
Emilio Cano
Si vives en España y tienes ya una edad, al leer el título de esta newsletter tu memoria musical habrá contestado inmediatamente 🎶 me pillas en la cocina, embadurnada de harina, con las manos en la masa 🎶
Y es que estas son las lineas iniciales de la melodía de un popular programa de cocina que emitía Televisión Española durante los 80 del siglo pasado llamado, como la canción, Con las manos en la masa. Interpretada por Joaquín Sabina y Gloria Van Aerssen, esta canción fue compuesta por el dúo Vainica Doble, formado por la citada cantante y Carmen Santonja; seguramente desconocidas para muchos, tienen una elevada consideración entre la crítica, que las considera un punto de inflexión en el pop español.
Y no me enrollo más porque, efectivamente, esta edición de la newsletter va de cocina. Pero cocina de baja impedancia porque 🎶 vengo del trabajo y no me apetece pato chino 🎶.
Palomitas 🍿
Para mis hijos, como para cualquier niño, ver una película en el salón de casa con toda la familia Y CON PALOMITAS es fiesta mayor. Si a esto le añades que también hemos cenado en el salón y que la cena ha sido pizza, ya estamos hablando de una noche mítica. La forma más solvente que hemos encontrado de hacer palomitas es usar el palomitero de Lékué, un recipiente de goma que se pliega sobre sí mismo (ideal para un almacenamiento fácil) y que además se puede lavar sin problemas en el friegaplatos. Funciona con maíz convencional, nada de preparados especiales que llevan todo tipo de aditivos y condimentos. En el fondo verás dos círculos concéntricos que marcan la cantidad de maíz que estás echando. Te recomiendo poner algo menos de lo que marca el primer círculo (50 gramos), aunque tengas que hacer varias tandas. Echas el maíz, aceite y sal al gusto, remueves bien con una cuchara para que quede todo impregnado y al microondas a 800W o similar durante 2:40, dejando la tapa medio cerrada para que respire. El único inconveniente es que, una vez vertidas en un cuenco para su consumo, se enfrían rápidamente, no así las que haces en una sartén, que pueden permanecer calientes durante tres semanas.
Sandwiches 🥪
Una vez a la semana en casa cenamos sandwiches. No me voy a llevar ningún premio al equilibrio dietético infantil, pero es lo que hay. Sólo diré en mi defensa que no suele ser una cena programada en nuestro menú semanal, sino que es algo sobrevenido, cuando el día se encabrona y ves que no vas a llegar. Mi sandwich estrella se hace en la sartén con un recubrimiento de tortilla francesa (si me lo pedís muy fuerte hago un vídeo) pero por regla general mis hijos no quieren tantas complicaciones y prefieren un sandwich calentito sin más. Preparo el sandwich «en crudo» con, por ejemplo, chorizo y queso havarti, o pavo, o solo queso, y lo meto en la tostadora dos minutos. Para ello uso una de estas fundas para sandwich, que sirven para tal cometido. Cada funda tienen 100 usos y el momento de tirar una es cuando ves que se está ennegreciendo. Si el sandwich lleva lechuga o rodajas de tomate las añado después, para mayor contraste de sabores y temperaturas. Ni que decir tiene que mi tostadora tiene las bocas anchas y permite meter un sandwich ya montado si lo comprimes un poquito.
Patatas al vapor 🥔
En nuestro menú regular casi cada semana tenemos salmón al vapor con patatas cocidas con ese mismo vapor. Es una receta de Thermomix que hacemos desde hace 10 años por lo menos. Suelo comprar el salmón entero, separando los lomos limpios y cortando en tres secciones cada lomo. Luego en casa puedo seguir cortando para hacer paquetes de unos 500 gr y los congelo para ir tirando. Cocinar al vapor es muy sano y desgraciadamente nos solemos limitar a este plato, pero SSMM Los Reyes Magos de Oriente nos trajeron hace un par de años la vaporera de Lékué, en su versión para 2 personas (las hay más grandes). Aunque es un producto eminentemente muggle (1), pensamos que podría servirnos para introducir más cocina al vapor en nuestra dieta sin todo el pifostio que supone usar la Thermomix. No hemos tenido mucho éxito en este propósito salvo por lo que mis hijos llaman las patatas de mamá, una receta que consiste en llenar el recipiente de patatas cortadas en rodajas, dos cucharadas soperas de agua, dos de aceite, sal, ajo en polvo y pimentón, y 10 minutos al microondas. Resulta una guarnición ideal para acompañar carnes o pescados a la plancha. Mi mujer, Rocío, es quien da nombre al plato porque ella es la principal defensora de esta vaporera, y además a mí se me da como el culo cortar patatas en rodajas. De buena gana me compraría una mandolina, pero tengo la sensación de que no va a funcionar bien y voy a ser criticado por acumular OTRO accesorio de cocina.
Sopa 🍲
Una o dos veces por semana en casa cenamos sopa y algo más. Esta sopa suele ser de fideos aunque también usamos pasta con formas divertidas que gusta mucho a los niños, como los dinosaurios de Mercadona o los renos (mejor que personas) de Ikea. Para hacer la sopa utilizamos caldo Aneto el cual, según crítica y público, es el mejor caldo envasado de cuantos existen en el mercado. Ya sé que es mucho mejor hacer yo mismo el caldo comprando caparazones de pollo o con cabezas de pescado y blablabla, pero mi mujer y yo tenemos dos trabajos cada uno y tres hijos, así que nuestra disposición para recibir consejos de este tipo es muy limitada. Solemos comprar caldo de pollo y de pescado, y también tenemos un poco de verduras como backup, por si un día apetece un sabor más neutro o para usarlo para otra cosa que no sea sopa. Como os digo, el caldo Aneto es fucking bueno y la calidad se paga, en concreto al DOBLE de precio que cualquier brick de caldo Gallina Blanca o de la marca que sea. Yo suelo comprar el caldo Aneto en Amazon (algunos estaréis flipando) pero MUCHO OJO porque de vez en cuando a Jeff Bezos se le va el perol y pone el caldo mucho más caro de lo normal. Ahora mismo el pack de 6 bricks de caldo de pollo cuesta 32,95 €, cuando en mi último pedido el precio fue de 21,54 €. Para controlar la inflación del caldo os recomiendo que visitéis la propia tienda online de Aneto donde, incluso con gastos de envío, puede que encontréis el caldo a su precio normal, carente de especulaciones. Como con cualquier caldo del mercado, no se pone sal con el Aneto para hacer una sopa o lo que sea; existen también versiones bajas en sal pero son una hez. Asimismo, no he encontrado sustanciales diferencias, más allá de las ideológicas, con las versiones ecológicas de los caldos, aparte del incremento considerable de precio. Con un brick de caldo, un vaso de agua y 175 gr de pasta, hago sopa para toda mi familia y queda para repetir. La situación favorita de mis hijos es cuando toca sopa para cenar pero yo no ceno (porque me voy a ver el fútbol con mi padre o lo veo en el salón comiéndome un pastel de carne), dado que hago la misma cantidad y por tanto tienen más sopa para repetir. Si los viera Mafalda…
Y ya está.
Como veis, necesito mucho dinero para comprar caldo. La mejor manera de hacerme llegar ese dinero es suscribiéndoos a Weekly, mi podcast premium que, además, incluye un montón de vídeotutoriales cortos y acceso a una espectacular comunidad privada en Discord. Esta semana tendremos el debut de los mini-cursos en vídeo con uno sobre «Los 5 pasos del GTD». Canela fina.
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(1)
muggle: persona que vive en pareja sin hijos.
semi-muggle: persona que vive en pareja con un único hijo.
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Emilio Cano
Emilio Cano @emilcar

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